Nuestra Madre y Señora del Patrocinio, de la Hermandad del Cachorro, baja como cada año de su altar para recibir los besos de sus fieles y devotos. Vestida de forma magistral por Antonio Bejarano, con saya y manto de salida, y su corona de oro, la Dolorosa tallada por Álvarez Duarte en 1973 se sitúa desde la mañana del sábado en el presbiterio de la Basílica Menor del Santísimo Cristo de la Expiración.

La sobrecogedora imagen del Crucificado del artista utrerano Francisco Ruiz Gijón aun preside su altar, a pocos días de ser subido a su paso procesional. El paso de palio ya es testigo de este culto en uno de los laterales del templo.

Como novedad, la corporación de la calle Castilla estrena nueva peana en este besamanos, que además durará dos días, sábado y domingo, en vez de uno como de costumbre. Llama poderosamente la atención el detalle de la flor de azahar derramada a los pies de la Santísima Virgen, así como el rosario de plata que porta en su mano izquierda, en cuya cruz se representa la imagen del Cachorro.

Galería de Pablo Lastrucci