La subida al paso del Cristo del Buen Fin tiene lugar el Domingo de Pasión, una intensa jornada llena de actos como los besamanos y besapiés, de hecho, es tras la finalización de este culto cuando tiene lugar este sobrecogedor momento. Se cierran las puertas en Santa Antonio de Padua y se procede a la subida del Cristo que se halla bajo el coro de la iglesia, delante su Madre, la Virgen de la Palma. Cerca de la puerta se ubica el paso para izarle, iluminado por decenas de hermanos con hachones que flanquean al Señor en su discurrir por la nave central.

Así es subido en la oscuridad, al mando de los Ariza. Una vez colocado en su sitio se fija el señor a las cuerdas y se eleva alto, mientras tiembla en las alturas a oscuras, con marchas a órgano y la meditación al Cristo del Buen Fin de fondo. Una vez colocado y asegurado, el paso vuelve a su sitio ya con el Señor en él, a oscuras, finalizando el acto con el quejido de la saeta, un bello acto este de la hermandad del Miércoles Santo que nos acerca cada vez más a la Semana Santa.

Galería de Joaquín Galán