La reciente adaptación de San Juan de la Palma para la visita turística ha reavivado el debate sobre la rentabilización del patrimonio mediante su exposición permanente.

La Hermandad de la Amargura ha concluido, recientemente, la primera fase del plan museístico que tiene preparado para la Iglesia de San Juan Bautista, vulgo de la Palma, en la que reside desde 1725. Los trabajos de esta primera fase han sido realizados por Álvaro Cabezas, doctor en Historia del Arte, y el periodista Alberto Costas, ambos hermanos de la corporación del Domingo de Ramos. El objetivo de este proyecto es que el visitante pueda conocer en profundidad el patrimonio histórico, artístico y cultural que encierran los muros de este templo.

El proyecto emprendido por los cofrades de la Hermandad de la Amargura viene a materializar uno de los anhelos de cualquier cofradía: exponer su patrimonio para que pueda ser conocido por el mayor número de personas posibles y rentabilizarlo a nivel cultural y económico.

Sin embargo, el número de hermandades que no tienen expuesto su patrimonio es notablemente mayor que aquellas que disponen de un plan expositivo que permiten una adecuada difusión de los bienes que atesoran.

Cristo de la Expiración del Museo/P.LASTRUCCI

Cristo de la Expiración del Museo/P.LASTRUCCI

El patrimonio, un negocio en vías de explotación

Así lo ha manifestado Javier Méndez, socio de Tour Cofrade, una empresa especializada en el patrimonio cultural de las cofradías de Sevilla y su provincia. Méndez ha incidido en que «existe un patrimonio que tenemos que enseñar porque existe una demanda y porque es positivo para la marca Sevilla». Por su parte, Irene Gallardo, periodista y responsable de Sacra Híspalis, hace hincapié en la necesidad de mostrar el patrimonio «con cariño y sentimiento», esencia necesaria para dar a conocer la historia de las hermandades y de la Iglesia.

Tanto Javier Méndez como Irene Gallardo se encuentran al frente de empresas que intentan poner en valor el patrimonio cultural y religioso que atesoran las cofradías sevillanas y templos de nuestra ciudad. «La mayor pinacoteca que hay en Sevilla está en los templos», insiste Irene Gallardo, periodista cofradiera, especializada en patrimonio religioso y colaboradora de la Archidiócesis. La periodista enfatiza que el patrimonio habla de nuestra cultura, de nuestra historia, de nuestras emociones y sentimientos, algo que está ligado a nosotros y que es tan importante como la rentabilidad económica.

Dificultades para la exposición patrimonial

No obstante, mostrar este patrimonio no siempre es fácil. «Hay que diferenciar dos cosas: la casa-museo y la iglesia. Hay que saber compaginar la visita cultural con el culto», puntualiza Álvaro Dávila-Armero, historiador del arte y autor de numerosas obras científicas relacionadas con el patrimonio de las hermandades sevillanas. Asimismo, Dávila-Armero aclara que «el patrimonio sí está expuesto pero no está explicado», refiriéndose a la necesidad de comunicar mejor por parte de las hermandades. «Las cofradías están escondidas. Hay una falta de información muy grande», señala este investigador. Gallardo apunta, en este sentido, que es necesario dar a conocer más a las hermandades y la Iglesia a través del patrimonio para que sean más queridas por todos. «La gente no empatiza con el patrimonio que no conoce», señala la periodista, algo que es fundamental a la hora de buscar financiación para su adecuada conservación. «No podemos pedir dinero para restaurar un cuadro si la gente no conoce su historia», puntualiza.

A pesar de todo, mantener en unas condiciones expositivas óptimas el vasto patrimonio religioso de Sevilla no siempre es fácil. «Todas las hermandades no tiene la posibilidad de exponer su patrimonio», como indica Javier Méndez, ya que no disponen del espacio adecuado o de los medios necesarios para mantener este patrimonio expuesto de cara al público. «Las hermandades sí quieren exponer su patrimonio pero hay dificultades, especialmente, de recursos humanos», apunta Dávila-Armero, refiriéndose a la necesidad de contar con profesionales que trabajen para mantener este patrimonio a disposición de los visitantes.

El papel de las instituciones públicas

En los últimos años se han venido realizando estudios de impacto sobre la celebración de la Semana Santa, dando por hecho que el patrimonio de éstas genera sustanciosas fuentes de ingresos para la ciudad. Sin embargo, el apoyo de las administraciones es meramente testimonial en este ámbito. «No hay apoyo de las instituciones públicas para la promoción de la cultura religiosa, ni moral ni económico», recalca Irene Gallardo, quien sí ha destacado la buena disposición de las hermandades y de la Iglesia en mostrar su patrimonio. Javier Méndez opina, al respecto, que las instituciones públicas deberían crear un marco de colaboración para que el patrimonio pudiera ser más accesible y más rentable en su explotación.

Al contrario, Dávila-Armero se ha mostrado más crítico ante la falta de acuerdo en las hermandades para sacar adelante grandes proyectos de forma conjunta. «A las instituciones públicas se les echa la culpa de casi todo», recordando que «las hermandades podrían tener un museo estable con rotación de exposiciones», un proyecto que todos ven como algo inalcanzable ante la falta de consenso de los propios cofrades.

Exposición de las Cigarreras

Exposición de Las Cigarreras en el Ayuntamiento/P.LASTRUCCI

¿Y el museo de las hermandades?

Como consecuencia de todo lo anterior, lo natural es que en Sevilla existiera un museo de las hermandades. «¿Por qué Málaga lo tiene y Sevilla no?», se pregunta el responsable de Tour Cofrade, quien afirma que el visitante tiene poco tiempo para conocer el enorme patrimonio de las hermandades y museo permitiría mostrar lo mejor de cada corporación.

La posibilidad de crear un museo de las hermandades es un tema recurrente y siempre fallido. «Hay que crear un espacio cultural gestionado por profesionales», son las palabras de Dávila-Armero quien apuesta por un proyecto renovado y sólido donde pueda exponerse lo mejor de cada casa. Por otro lado, Irene Gallardo señala que es necesario mostrar el patrimonio con «profesionalidad y responsabilidad» y que esto solo puede hacerse creando un proyecto sólido y bien gestionado.

Cada vez son más numerosas las hermandades que apuestan por rentabilizar su patrimonio y ponerlo en valor generando cultura. Asimismo, el florecimiento de pequeñas empresas dispuestas a explotar este activo y la irrupción de las nuevas tecnologías con usos aplicados a la cultura podrían abrir el camino a un proyecto avalado desde el Consejo de Cofradías y el Ayuntamiento que convierta a Sevilla en sede internacional de la religiosidad popular.