Se plantea un, a mi entender, innecesario debate entre los cofrades. ¿Deben salir de sus feligresías las hermandades en sus Vía Crucis? Siempre que hablamos de hermandades, y generalizamos, habría que ver el caso de cada hermandad. Los excesos de unas no deben pagarlo todas por igual, ya no solo en Vía Crucis, sino en procesiones o rosarios a lo largo de todo el año.

Tras la aprobación de las nuevas normas diocesanas, que fueron anunciadas el 29 de junio del pasado año, llamó especialmente la atención la norma número 56, la cual indica en su apartado segundo que «los actos de culto externo se realizarán dentro de los límites de la feligresía parroquial correspondiente a la sede canónica, a excepción de aquellos que las Reglas aprobadas por la Autoridad eclesiástica competente determinen expresamente que requieren el desplazamiento fuera de la feligresía propia».

La hermandad de la Hiniesta ha sido una de las primeras perjudicadas, al no poder desarrollar su Vía Crucis con el Señor de la Buena Muerte por el itinerario previsto, ya que salía de su feligresía. En cambio la hermandad de Trinidad, que desarrollaba este Miércoles de Ceniza el tradicional primer Vía Crucis de la Cuaresma, con el Señor de las Cinco Llagas, ha tenido que cambiar sus reglas con celeridad para no verse afectada por la citada norma.

La falta de cintura de la Archidiócesis está complicando la Cuaresma a numerosas hermandades, que mapa en mano han tenido que confeccionar nuevos itinerarios para sus Vía Crucis, dejando a un lado la historia o lo sentimental de estos solemnes cultos externos. Una norma sin excepciones, con poco margen de maniobra, que viene a poner orden y cordura pero con demasiada mano dura.

Este año se dará, y ya se están dando, dos casos. O cambiamos las reglas con un cabildo extraordinario, a ver si Palacio nos da el visto bueno a tiempo, o acatamos la norma y cambiamos las reglas a medio o largo plazo. ¿Qué ocurrirá si poco a poco se van aprobando todos estos itinerarios?,¿Habrá excepciones? Al tiempo…