La subida al paso del Cristo del Buen Fin es un acto sobrecogedor, y que tradicionalmente la hermandad del Miércoles Santo celebra tras la finalización del Besamanos y Besapiés conjunto de sus dos titulares, la Virgen de la Palma y propio Cristo.

A las nueve de la noche el Domingo de Pasión y tras lo que es una intensa jornada después de la gran cantidad de Besamanos y Besapiés que se dan cita ese día en la ciudad, la hermandad del Buen Fin da por finalizado el propio y procede a trasladar a su Señor al paso de salida.

Entonces se apagan las luces y un cortejo de hermanos portando cirios encendidos transita la nave central, para flanquear el camino del paso del Señor que lentamente iba avanzando por la nave central al mando de los Ariza con todas sus velas encendidas confiriéndole una atmósfera de recogimiento al acto.

Una vez en posición el galeón dorado del Buen Fin, se procede a portar al Cristo hasta su punto de izado delante del paso el cual descansa en la nave de entrada a la Iglesia de San Antonio de Padua, allí es elevado por un sistema de poleas, mientras se oye la meditación y suenan temas al órgano dedicados al Cristo. Sin duda uno de los momentos más bellos de la Cuaresma que ya toca su fin.

Galería fotográfica de Joaquín Galán