Han sido numerosos los exornos florales que han llamado poderosamente la atención en la Semana Santa 2017, tanto por la elección de las flores como por la colocación de las mismas. Una costumbre relativamente nueva en la varias veces centenaria historia de nuestras hermandades, que comenzó tímidamente en los años 20 y fue creciendo tras la guerra civil.

Lirios y claveles en los pasos de Cristo

Numerosos pasos han llevado montes de lirios, ya sea por tradición o como algo puntual en la Semana Santa 2017. La Misión, la Corona, Vera Cruz, Santa Marta, los Javieres, los Estudiantes, Cristo de Burgos, Siete Palabras (Divina Misericordia), Las Cigarreras, Quinta Angustia, el Silencio, el Calvario, la Carretería, la O y Montserrat, han portado esta flor morada, vinculada desde la Edad Media a la espiritualidad y a las obras religiosas. Además otros pasos llevaban esta flor intercalada entre sus claveles rojos, como por ejemplo el Crucificado de San Bernardo o el Cachorro.

El uso del clavel rojo -en algún caso rosa intenso- fue empleado en los misterios de la Hiniesta, la Paz, la Amargura, el Amor, las Penas de San Vicente, el Cerro del Águila, Sangre de San Benito, la Candelaria, el Dulce Nombre, el Baratillo, Pasión, el Valle (Coronación de Espinas), el Gran Poder, la Macarena, los Gitanos, San Isidoro, la Mortaja, Santo Entierro (Cristo Yacente) y la Trinidad (Cinco Llagas).

La variedad floral

La variedad floral en los pasos está más cercana al verdadero origen de los exornos en los pasos de la Semana Santa, incluyéndose en algunos casos elementos que recreasen el monte de piedras. Teniendo en cuenta que los pasos de misterio, salvo excepciones, tienen menos margen de espacio para la colocación de flores, se podrían destacar los trabajos realizados en las hermandades de Jesús Despojado, los Panaderos, la Exaltación, el Valle (Nazareno) Carmen Doloroso, Pino Montano, la Trinidad (Decreto), Bellavista y la Lanzada. Pasión y Muerte, San José Obrero y el paso del Cristo de la Humildad y Paciencia de la Cena, conservan cada año una estampa casi desaparecida en nuestra semana mayor, como es la del uso de corcho/madera para simular un monte, acompañado de cardos, yedras, espinos y flores exóticas.

La sencillez

Elegancia, finura y sencillez fueron de la mano en el misterio de la Borriquita con rosas color rosa, en los azahares del palio de la Concepción del Silencio, en las mini calas blancas de la Estrella, o en las rosas color champagne del palio de San Isidoro, Soledad Servita, Soledad de San Lorenzo y de color blanco en las jarras delanteras de la Virgen de Guadalupe, entre otras. Claveles blancos en palios como la Amargura, la Hiniesta, la Carretería, Cristo de Burgos, las Cigarreras o Siete Palabras; y de color rosa en la Virgen del Patrocinio, el Valle y la Caridad del Baratillo.

Mención especial

La hermandad de los Negritos destacó el Jueves Santo con un exquisito exorno floral, muy llamativo en ambos pasos, como ya viene haciendo en años anteriores, contando con las privilegiadas manos de Javier Grado. El Cristo de la Fundación lucía jacintos woodstock, alhelíes, acacias, esparragueras y thrislancias; y la Virgen de los Ángeles llevaba dendrobium, jacintos, brunias, echevería, hipericun coco casino, nigella y coral ferm platinium.

De la misma floristería es el trabajo realizado en las hermandades de San Roque, el Museo, o la Redención, por poner algunos ejemplos. En esta última cofradía destacó el colorido exorno floral colocado sobre el paso de palio de María Santísima del Rocío, compuesto por varios tonos bicolor de hortensias biofilisada y varios componentes de flor seca, con rosas quisarr.

Fotografías
Quinta Angustia, San Bernardo, Sagrada Cena, Monte-Sión, Redención y Museo: Joaquín Galán
Silencio y Negritos: Pablo Lastrucci

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