OPINIÓN | El Martes Santo al revés no seguirá adelante. El presidente del Consejo es tajante, y sentenció el asunto antes de tiempo, durante una intervención en una conferencia que poco tenía que ver con los problemas de horarios e itinerarios que presenta esta jornada. Según parece, y a tenor de lo acordado en septiembre de 2017, se trataba de una prueba ‘ad experimentum’, y nada más. No quedó por entonces claro si la continuidad de esta idea, aprobada por todas las hermandades de Martes Santo, dependía de algo concreto o no. Todo salió bien, aunque como todo zapato nuevo, tuvo su cayito. En cualquier caso, días después de la rajada del presidente, el delegado de día, Juan José Morillas, se reunió con los hermanos mayores para almorzar y dialogar. La respuesta de la totalidad de las cofradías fue la misma, publicándose un mensaje en twitter al unísono: “Reunión de los Hermanos Mayores con su Delegado, donde se ha expresado la satisfacción general sobre el resultado del pasado Martes Santo, y se han intercambiando opiniones, datos reales e ideas para el futuro.”

Era difícil decir no a una propuesta firmada por todas las hermandades de una jornada. Había que darles una oportunidad para demostrar que eran capaces de resolver sus problemas, por sí mismas. Tras el éxito casi rotundo, las hermandades esperaban una valoración del consejo. Sería de lógica prorrogar esta solución, después de los esfuerzos, de tantos meses de especulación, y sobre todo después de la satisfacción general por parte de las hermandades. Un experimento que ahora sólo deja una conclusión: es posible la permuta en el Martes Santo. Pero, si esto ya se sabía ¿por qué se accedió a dar un paso en falso? Fue un supuesto acto de valentía acceder a un experimento de tal envergadura, poniendo del revés la carrera oficial por un día, pero quizá hubiese sido más valiente haber dejado las cosas claras desde un primer momento. Si todo esto era un camino que no llevaba a ninguna parte, se podría haber aprovechado tanta predisposición para trazar un plan sólido y con durabilidad. Después de tanto ‘Santo Martes’, todo vuelve a su punto inicial. El objetivo del Consejo ahora es presentar una solución homogénea y global para el conjunto de la Semana Santa. Esto ya se sabía antes de experimento del ‘Santo Martes’. No se ve con buenos ojos una Semana Santa a la carta, y aun así se permitió por un año, un acto de valentía con fecha de caducidad.

Fotografía: Luis Manuel Jiménez